Expertos vinculan la falta de yodo en la embarazada como principal causa evitable de lesión cerebral en el niño
La falta de yodo en la alimentación de las mujeres embarazadas puede acarrear enfermedades tiroideas y causar lesiones cerebrales en el niño durante el embarazo y la lactancia, problemas que se pueden paliar sobre todo en países como España, donde el pescado no se consume a diario y tanto el agua como los alimentos naturales son pobres en yodo por las características del suelo.
Por ello, es recomendable incluir en la dieta de las mujeres embarazadas un fármaco diario con 200 microgramos de yodo desde el momento en el que planeen tener un bebé. Esta es la principal conclusión que emana del simposio 'Prevención de Yodo en el embarazo', donde se llegó también al compromiso de informar a los profesionales de la Atención Primaria, la Ginecología y la Ostetricia, de la importancia del yodo en la alimentación de la mujer embarazada.
El yodo es un micronutriente esencial porque su función es intervenir en la síntesis de hormonas tiroideas, que participan en el desarrollo cerebral, crecimiento y regulación del metabolismo del niño.
Las necesidades mínimas de yodo son de 50 microgramos al día, desde el nacimiento hasta los 12 meses; de 90 microgramos al día entre 1 y 6 años; de 120 a 150 microgramos diarios en la adolescencia y edad adulta, y de entre 250 y 300 en el embarazo y la lactancia. Para obtener la dosis diaria de yodo recomendada, una embarazadas se necesitaría tomar cinco gramos diarios de sal yodada o 300 gramos diarios de marisco o 500 gramos diarios de pescado o tres litros diarios de leche de vaca o seis kilos diarios de lechuga o seis litros diarios de vino.