Ser madre es una de las tareas más difíciles en la vida de una mujer. Tal vez por eso muchas mujeres dudan si están o no preparadas para ello. Durante el embarazo, además de las emociones y de las expectativas, también surgen incertidumbres cuanto al parto, al dar o no el pecho al bebé, o si sabrá controlar los llantos del pequeño. Dudas como estas siempre rondarán las cabecitas de muchas madres. Para aliviar esas inquietudes, lo mejor es buscar estar más preparada a todo. Pregunta a tu médico sobre los cursos de preparación al parto, y los que también dan informaciones acerca de los cuidados y las técnicas correctas para dar el pecho. Cuanto a lo demás, lo aprenderás a medida que tu bebé crezca y lo entiendas.
Clases de cuidados del bebé y lactancia
Suelen enseñar las técnicas correctas para dar el pecho, tener una buena producción de leche, y así amamantar a tu bebé por el tiempo que quieras. Normalmente, los ambulatorios y hospitales ofrecen gratuitamente esas clases a las madres embarazadas. Las clases suelen ser complementadas con otras acerca de los primeros cuidados con el recién nacido. De cómo vestirle, cambiarle el pañal, bañarle, y cuidarle de un modo general. Con esta formación, aunque básica, tendrás las herramientas necesarias para empezar esta nueva vida con tu bebé. Es muy importante que consigas clases en un horario compatible a tus funciones y a las de tu compañero. Los dos deben estar involucrados en las tareas y decisiones que conllevan el papel de ser padres.
Preparación al parto
Una buena clase de preparación al parto puede ser aconsejada por tu médico o por el hospital donde nacerá el bebé. Acuda a una clase, hable con la instructora, asegure a que el horario es adecuado a ti y a tu pareja, y regístrate. Las clases pueden ayudarlos a aprender técnicas de respiración y relajación que deberéis utilizar para aliviar los dolores de la gestante durante el proceso de parto. No estaréis solos. Compartiréis curso y experiencias con otras parejas y eso les dará más seguridad. Unos padres preparados valen por tres.
El hospital del parto
Cada parto es distinto y no se puede generalizar. Lo mismo ocurre con los hospitales; suelen presentar diferencias cuanto al trato con los pacientes. Pero, normalmente, para que estés tranquila, lo normal es que cuando llegues, por recomendación de tu médico, para dar a luz, tengas que:
- Rellenar formularios de ingreso, indicando el seguro
- Ser llevada a la sala de parto
- Vestirte con una bata o tu propio camisón
- Ser examinada por el equipo médico para que conozcan el nivel de dilatación del cuello uterino
- Ser conectada a un monitor fetal para medir la frecuencia de las contracciones y controlar los latidos del corazón de tu bebé.
Después del parto la madre estará en observación para asegurarse de que no existen problemas. Le medirán la temperatura, el pulso, la respiración y la presión. Si su estado está dentro de la normalidad ya podrá empezar a dar el pecho al bebé.